Top 8 Unforgettable New York Experiences

8 may

Cuando alguien va a New York por primera vez, es imposible hacerlo sin ideas preconcebidas. Tantas veces vista en tantos medios distintos, la ciudad ocupa un lugar en la mente de prácticamente todo viajero que se aventura a visitar la Gran Manzana. En mi caso, el shock fue menor al de la primera vez que vi Londres, a mis tiernos 14 años, pero mi cerebro no podía dejar de recurrir a esas imágenes almacenadas durante años. Aún así, la musa de Woody Allen sorprende y emociona.  Armados con guía, zapatos cómodos, dólares en el bolsillo y cara de guiri, hay que atacarla por todos los flancos para apreciarla.

De tanto decir que este blog no pretende ser una guía, al final se me ha antojado hacer una crónica siguiendo el inconfundible “estilo Top 10″. De eso va esta entrada. Mis “Experiencias Inolvidables de Nueva York” y alguna recomendación.

Para empezar, creo no estar muy equivocada si afirmo que a New York hay que ir con una guía. Eso, o secuestrar a un new yorker y llevarlo atado de una correa mientras explica todas las cosas que hay que ver. No desentonaría entre tanto paseador de perros. En mi caso, me agencié una Frommer’s New York City 2012 de Amazon. Como buena catalana, me dejé llevar por el precio y los colorines. Mal. Por lo general está bien escrita y tiene secciones muy útiles sobre dónde comer, pero en cuanto a organización de contenidos no es de las mejores. Una buena compra para quien no sea muy fan de Lonely Planet (sus defensores lo son hasta la muerte, pero yo no me cuento entre ellos) es Rough Guides. Muy bien explicado y a todo detalle, con todas sus secciones organizadas por zonas.

 

Top 8 Experiencias Inolvidables de Nueva York

 

- Pisar la ciudad por primera vez

Si eres de los que siempre quisiste ir a NYC, de los que se empapa de cada película y cada serie que retratan la ciudad imaginando que eres tú el que vive en ella, de los que envidió a todos aquellos que la visitaron antes aprovechando vuelos baratísimos, entonces pisar las grises aceras de New York por primera vez será uno de los mejores momentos de la visita. Tan simple como eso. Aprovecha la sensación al máximo porque no se repetirá.

- Perderse en el metro

Claro, claro, que eres de Madrid, “el mejor metro del mundo”, que cómo te vas a perder en las entrañas de un metro. Pues ahora vas y te subes en un express. Ibas a 14 St, pero has acabado en 110 St. Lo que es la vida, eh. El subway de New York es enorme, con 24 líneas diferenciadas por números, colores y letras. Cuando ves una entrada a cada lado de la calle no quiere decir que han construido dos para que no tengas que cruzar en caso de ir por la acera que no tiene, sino que posiblemente cada una de ellas sea un sentido de la línea. Eso lo descubres, obviamente, cuando ya has entrado en la equivocada. Siempre te queda la opción de emular un tiroteo entre las columnas del andén para amortizar el viaje perdido.

- Comer

Trozos de pizza (slices), bagels, hamburguesas, perritos, sandwitch Reuben, muffins… Para ser un auténtico turista en New York te tienes que poner fino sin cesar. Con el ritmo que llevan y lo mucho que andan, es normal que los habitantes de la ciudad se mantengan delgados (al menos más que sus vecinos de estados rurales), pero usted, querido turista, tal vez gane un par de kilos. ¡Y con ilusión!

 

A Fanegas Guide to NYC Eating:

Para esos momentos en que el cuerpo pide fast food, nada de refugirse en un McDonald’s. Shake Shack es la cadena de hamburgueserías más popular de NYC con mucha razón. Productos de calidad, riquísimos, sostenibles/orgánicos y a un precio asequible.

Tras un día de ineludible pateo por Manhattan, si te encuentras con un estómago rugiente y poco money, nada mejor que acercarse a Chinatown y deambular frente a los restaurantes hasta encontrar uno que invite a entrar. En mi caso, fue un escaparate repleto de soup dumplingsXiao Long Bao (empanadas al vapor) lo que inclinó la balanza hacia Shangai Cafe Deluxe. Quien se anime por el mismo plato deberá aprender a comer los dumplings o arriesgarse a una explosión de salsa tras el primer mordisco. Literalmente.

Para desayunar como los campeones, déjate de Cola Cao (team Nesquick) y únete al amor por el bagel que predomina en NYC. Estos panecillos hervidos de orígen judío son uno de mis manjares favoritos desde que los probé por primera vez en el Reino Unido. En Ess-A-Bagel tal vez no sirvan los mejores, pero son tan grandes (y deliciosos) y con tal variedad de rellenos que dan energía para un día entero de streets y avenues. Si el pan no es lo tuyo y estás cerca de Bedford-Stuyvesand (escenario de la genial Do the Right Thing, de Spike Lee), en Brooklyn, hay un lugar donde los sueños de todo amante del donut se harán realidad: Dough. Solamente hay que ver alguna foto del escaparate para acabar convencido.

Y, como no, una buena pizza thin-crust es tan importante como Miss Liberty. Aquí voy a incluir una recomendación propia de las guías más mainstream y alabaré las grandezas de la pizza de Grimaldi’s Pizzeria. Margheritas con el triple de sabor que la “todo-en-uno” del Telepizza, mozarella auténtica, aceitunas de las buenas… Devora bajo la atenta mirada de Sinatra y siéntete un poco italo-americano. A veces hay que hacer como Vicente e ir donde va la gente.

 

- Comprarse unos Levi’s baratos

“Son de NY, es que allí valen la mitad”. Esta frase tan de los años 90 empieza a ser algo imposible de decir. No es fácil encontrar en NYC ropa mucho más barata que en España, ni siquiera en el resto de Estados Unidos. Sin embargo, un paseo por Harlem hizo posible esa compra que permite vacilar a amigos y extraños. Id a Harlem, pasead por St. Nicholas Avenue y tal vez encontréis esos pantalones. Tal vez no, pero al menos habréis visto el barrio, que bien merece una buena visita.

- Andar y cruzar puentes

Parece una estupidez pero es la pura realidad. Cualquier visita a New York contiene dosis realmente altas de pateo. Dentro del Central Park, de Upper West Side a Times Square, de Chelsea a West Village, de ahí al Soho, a Chinatown y al Financial District. Andar es esencial e imprescindible para empaparte de New York como es debido. Eso y cruzar el puente de Brooklyn, el de Manhattan y cualquier otro que te enamore con su esqueleto metálico. Si cuando llegas al hotel no te sale humo de los pies es que algo estás haciendo mal.

- Modernear en Brooklyn

Ya habréis oído por ahí que Brooklyn es el nuevo viernes. Tras el progresivo “aburguesamiento” (gentrification) de todos y cada uno de los barrios molones de Manhattan, el paso lógico era un salto hacia las afueras. Brooklyn fue una ciudad independiente hasta su anexión a NYC en 1898. Una suerte de Gràcia en Barcelona o Vallecas en Madrid, con habitantes orgullosos de su barrio y cierta cultura propia, Brooklyn se presenta como la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos. Gracias a Paul Auster y a películas como la ya mencionada Do the Right Thing o Saturday Night Fever, Brooklyn es ya tan famoso como Manhattan para cualquier turista.

El turista joven y moderno encontrará en Williamsburg su paraíso terrenal dentro de Brooklyn. Con vuestras mejores gafas de pasta, pitillos y camisetas de crochet, caminad por sus calles admirando a los hipsters estadounidenses. Cuando os canséis del people watching, en la cervecería Lucky Dog tienen una gran variedad de deliciosas birras (¡Abita Amber!) y un jardincito la mar de mono donde descansar modernamente.

- Poner cara de experto ante los cuadros en blanco del MoMa

Parar ante un cuadro cuyo arte consiste en mostrar varias tonalidades de blanco y asentir con la cabeza mientras apoyamos la mano en la barbilla. Unas gafas ayudarán a acabar de dar el pego. El MoMa es un museo impresionante que odiarán a muerte los escépticos y defenderán a capa y espada los “intelectualoides”. Ni una cosa ni otra. Hay que ir, igual que hay que ir al Reina Sofia aunque solo sea para ver el Guernica. “Las Señoritas de Avignon”, los Pollock, la Marilyn de Warhol y muchos más, junto con muy buenas exposiciones temporales (hasta el 14 de mayo podréis disfrutar de los increíbles murales de Diego Rivera), hacen de este museo una parada obligatoria de unas cuantas horas. Sin embargo, junto a grandes obras conviven los cuadros en diversas tonalidades de blanco, cuadros en blanco con borde azul, sillas con una rueda de bicicleta pegada o medias rellenas de tierra que caen del techo homenajeando a los famosos “huevos colganderos”. Todo un carrusel de sensaciones.

- Alucinar como un enano en el American Museum of Natural History

Los pequeños ecosistemas del Museo de Historia Natural, con sus reproducciones de animales (¿serán disecados? ¿serán de plástico? Puedes descubrirlo en internet, pero mola más vivir con la duda) y el entorno correspondiente conseguirán que aplastes la nariz contra el cristal cual crío de seis años. Esperarás con ansia a que abran las puertas de la sala de los grandes dinosaurios, escucharás ensimismado al abuelete voluntario que te cuenta cuál es el tanto por cierto de huesos reales del T-Rex, le harás más preguntas y lamentarás haber llegado tarde Milstein Hall of Ocean Life y no haber visto la ballena. En definitiva, que por un rato volverás a ser un niño. Y eso sí que es una experiencia inolvidable.

Me han salido ocho experiencias inolvidables. No es de extrañar, puesto que es mi número favorito. No es que el resto de mi tiempo en NYC no fuera inolvidable, no es que subir a lo alto del Rockefeller Center no sea memorable, ni que la estación de Grand Central no valga la pena. Se ha escrito tanto sobre New York que no creo necesario detallar toda mi visita. En mi opinión, es una ciudad imprescindible en la agenda de cualquier viajero global. ¿Es mi favorita de USA? No. ¿Creía que sería mi favorita de USA? Sí. New York me encantó, Chicago me sorprendió muy gratamente, San Francisco me fascinó, New Orleans me enamoró por completo. En resumen, que quien tenga la oportunidad debe ir a New York y, quien sea tan afortunado para conseguirlo, hacer de ella la puerta de entrada al gran viaje americano que todo trotamundos merece.

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Una respuesta to “Top 8 Unforgettable New York Experiences”

  1. Ricardo septiembre 28, 2012 at 4:32 pm #

    Nueva York posee tantos lugares que recorrer que hay para todos los gustos y podemos pasar días elaborando cuales serían las innolvidables experiencias en general. Uno de las experiencias que más me gustó es la del Subway, algo que recomiendo no sólo en Nueva York sino en otras ciudades, ya que se puede tener una visión distinta de la cultura urbana de cada país.

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